viernes, octubre 28, 2011

Sin posibilidades de que se limpie la elección del PRD : FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA



CUITLATLÁN
Sin posibilidades de que se limpie la elección del PRD
FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA

Las posibilidades de limpiar la elección del Partido de la Revolución Democrática (PRD) –del domingo pasado– son casi nulas por dos razones: las corrientes que están impugnando el proceso no cuentan con elementos suficientes para, desde el punto de vista legal, echar abajo el resultado de las votaciones de delegados estatales y nacionales, y porque su propósito no es regresar la legalidad al partido, sino negociar posiciones dentro de este instituto político.

Tal es el caso de Jorge Méndez Spínola, el líder de Izquierda Democrática Nacional (IDN), quien ayer impugnó todo el proceso electoral y ha pedido la nulidad de las votaciones.

El propósito de Méndez –cuya corriente fue vapuleada y demostró que pasa por su peor momento– es que la impugnación se discuta en la mesa de negociación que se instaló en la Ciudad de México para resolver los conflictos de los comicios que hubo en la mayor parte del país, y en lugar de pedir que se limpie la elección, seguramente buscará posiciones en la conformación del próximo Comité Ejecutivo Estatal del Partido de la Revolución Democrática.

Resulta absurdo que sea Jorge Méndez el que esté impugnando el proceso en su conjunto, cuando no logró tener representantes en la mayoría de las casillas del interior del estado, y además su fuerza se ha reducido como consecuencia de que se ha peleado con la mayoría de las corrientes de este instituto político.

El propósito de los grupos que están denunciando irregularidades es obtener puestos en la próxima dirigencia estatal o que les den candidaturas a diputados federales el año entrante. Eso es todo.

En general resulta dramático y frustrante que en el PRD no hay un reclamo de nadie para que el partido no siga siendo una “fábrica de fraudes electorales”, situación que contradice los principios que dieron origen a esta fuerza política en 1989 y que pugnaban por democratizar todas las decisiones, contrario al autoritarismo que privaba en el PRI y la democracia acotada del PAN.



Si se analiza con frialdad, la elección del domingo fue una auténtico “cochinero electoral” que debería llevar plantear la posibilidad no solamente de anular el proceso, sino se tendría que proceder penalmente contra los responsables.

Estas son algunas de las irregularidades que ocurrieron y se ven como normales en el PRD:

1. En el padrón de militantes del PRD del estado de Puebla hay más de 30 mil registros. Incluso se dice que llegarían a ser cerca de 50 mil, pero resulta que solamente hay 10 mil que corresponden a personas que entre 2010 y 2011 refrendaron su afiliación al partido del sol azteca. Los demás son nombres falsos.

Por esa razón en varios lugares del estado se presentaron a votar personas ajenas al PRD, que no eran conocidas en las mesas de recepción de sufragios.

2. De las 98 casillas que se instalaron en el estado se estima que entre 15 y 20 por ciento se cambiaron de ubicación de última hora, lo cual es una violación a las normas.

3. Hubo varios robos de urnas. Lo mismo se dieron los hurtos en el mercado Hidalgo de la Ciudad de Puebla, la junta auxiliar de Zaragoza y la zona de la central camionera de la capital, que en Jolalpan, Tepexco, Tepeaca, Izúcar de Matamoros y varias partes de la Sierra Norte.

4. En varias comunidades indígenas se detectó la compra de votos mediante la repartición de cemento, electrodomésticos y dinero en efectivo. Frente a estas anomalías nadie está indagando quién financió dichas maniobras que apenas hace una década eran una práctica propia del PRI, y ahora han sido adoptadas por las tribus del PRD.

5. El reciente proceso electoral del PRD fue improvisado y se desarrolló como una prolongación de las constantes pugnas que hay entre corrientes. Pero no hubo la más mínima discusión o debate de cómo levantar al partido que entre finales de 2010 y a lo largo de 2011 se convirtió en un “cadáver”, ya que en los últimos meses su sede permaneció cerrada, sin actividades y con dirigentes alejados de la población.

Nadie en ese partido está discutiendo cómo lograr que nuevamente el electorado se fije en el PRD poblano. Ni siquiera hay el más mínimo análisis de cuál fue el saldo de que esta agrupación se haya aliado con el PAN en los comicios de 2010.

Y por su fuera poco, tampoco nadie se pregunta qué hacen los diputados del PRD, cómo se desempeñan los alcaldes que emanaron del partido y cuál fue el manejo del presupuesto que hicieron los dirigentes salientes del sol azteca en Puebla.

Dicho de otra manera, priva la indolencia, la corrupción y el autoritarismo. Y frente a eso, nadie dice nada.

El día de ayer el ex gobernador Manuel Bartlett Díaz presentó en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Puebla el libro Las guerras de lodo, del periodista Manuel Carmona, y ahí admitió que podría ser candidato a senador por un partido distinto al PRI. Para justificar dicha decisión manifestó que las condiciones del país obligan a crear una oposición fuerte a la derecha, sobre todo ahora que el tricolor también se ha derechizado.

Bartlett tiene razón: el país necesita hoy más que nunca de una izquierda fuerte, vigorosa y democrática.

Queda claro que ese papel no lo va a jugar el PRD.

Y resulta dramático para el PRD que esa definición, de que el país necesita una nueva oposición de izquierda, provenga de un destacado ex priista y no de las tribus del partido.

Lo mejor que puede pasar el próximo año es que Andrés Manuel López Obrador y Bartlett sean candidatos de las izquierdas, pero sin la contaminación de las tribus del Partido de la Revolución Democrática. Bueno, se vale soñar.

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