domingo, noviembre 13, 2011

Credibilidad desplomada : Julio Pimentel Ramírez


Credibilidad desplomada
Por Julio Pimentel Ramírez


El gobierno federal panista entra en su último tramo en medio de una densa “nubosidad”, un proceloso clima de extrema violencia, que impide al ilegítimo Felipe Calderón dirigir la “nave de gran calado” a un destino cierto, al menos seguro para él y sus allegados, adentrándose en zonas de incertidumbre que ponen en riesgo la ya de por sí precaria estabilidad política y social, afianzada con alfileres como dice acertadamente el obispo Raúl Vera, acercando a la nación a un colapso de incalculables consecuencias.
A unas horas de que en Michoacán, laboratorio calderonista tanto para iniciar y extender por toda la República la sangrienta estrategia de “guerra” contra algunos cárteles del narcotráfico como para replicar, mejorado, el operativo de una elección de Estado para imponer neciamente a la hermana preferida y afinar baterías con la mira puesta en el 2012, tiene lugar otra tragedia aérea que cobra la vida del titular de Gobernación, José Francisco Blake Mora, de tres funcionarios de la dependencia, del miembro de Estado Mayor Presidencial encargado de su seguridad y de tres militares más, responsables de tripular la nave.


Así como ocurrió con los otros dos “accidentes” aéreos sucedidos en los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón -en el 2005 cayó un helicóptero en el Estado de México en el que viajaba el secretario de seguridad Pública Ramón Martín Huerta; y hace tres años se desplomó en plena Ciudad de México el avión en el que se transportaban Juan Camilo Mouriño y José Luis Vasconcelos- de los que hasta ahora la opinión pública desconoce lo que realmente sucedió, en esta ocasión las autoridades calderonistas no exponen información veraz.
Con estos tres “incidentes” se desplomaron no solamente las aeronaves en las que lamentablemente se perdieron varias vidas, que se suman a las más de 50 mil ejecuciones que estremecen a extensas regiones del país, sino que con ellas se hundió la escasa credibilidad de quienes en el 2000 prometieron, falsamente, un cambio ético en la manera de ejercer el poder público.


Las especulaciones están abiertas, alentadas por un gobierno que se caracteriza por el manejo oscuro y la manipulación de la información de interés público: lo mismo dicen que se va ganando la “guerra” contra el narcotráfico, cuando el tejido social se desintegra en muchas ciudades y pueblos del país, en las que se habla de Estado fallido ante el imperio de la “ley” del crimen organizado; que aseguran que el empleo va en alza, cuando estadísticas oficiales subrayan el crecimiento de la informalidad, y gritan voz en cuello que los “gasolinazos” no afectan el bolsillo de los trabajadores.
En tanto, los focos rojos se encuentran encendidos en Michoacán, entidad acosada por la violencia del crimen organizado y por los embates del gobierno federal que pretende imponer en el solio de Ocampo, “haiga sido como haiga sido”, a la llamada Cocoa aunque en ese afán recurra a maniobras de toda clase, que van desde retener ilegalmente participaciones federales a la administración estatal perredista, hasta el uso indiscriminado de programas sociales de la Federación en beneficio de Luisa María Calderón.
La contienda de hoy, domingo 13 de noviembre, apunta a ser la más reñida de la historia. Los ciudadanos y cada una de las tres fuerzas contendientes tiene sus propios retos. Los michoacanos deberán demostrar que a pesar de la lluvia de balas, despensas y cemento son capaces de asistir a las urnas y votar en conciencia sin vender su sufragio al mejor postor.
El PRD -y lo que queda del neo cardenismo- se encuentra en una verdadera encrucijada después de diez años de estar en el gobierno del estado. Está obligado a una profunda reflexión y recomposición pues ha llegado a una situación en la que es real la posibilidad de dejar esta posición de poder, que tantas vidas y esfuerzo costó a los michoacanos y al partido del sol azteca.
Para el PRI, que se maquilla pero sigue actuando a la manera clásica del “dinosaurio” que lleva dentro y que espera el momento de asaltar el poder, triunfar en Michoacán significa reafirmar sus posibilidades de seguir con paso firme hacia Los Pinos.
En tanto para el PAN y Felipe Calderón, imponer a la Cocoa, sería oxígeno puro y una muestra de que otra elección de Estado es posible. En todo caso hacerse de uno de los bastiones de la oposición los coloca en condiciones si no de retener el gobierno federal, sí negociar en mejores condiciones con el PRI, algo que han hecho durante las tres décadas de neoliberalismo.

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