miércoles, noviembre 23, 2011

Ricardo Rocha : 2012: misterios sin resolver



Ricardo Rocha
2012: misterios sin resolver


Vivimos apenas el principio de una encarnizada lucha por el poder político y económico que representa el 2012: dinero, mucho dinero para los partidos, para las dispendiosas campañas, para todos y cada uno de los candidatos a cargos dizque de representación popular. E influencia
ilimitada para favorecer a parientes, amigos y cómplices.

Una batalla despiadada y sin reglas librada además en el interior de un laberinto de espejos donde las apariencias siempre son engañosas a fin de confundir al adversario. Un momento caótico y sin definiciones absolutas en el que hay muchas más preguntas que respuestas:

En el PRI: ¿de verdad no va a pasar nada en el PRI con la declinación de Manlio Fabio Beltrones? ¿El hasta ayer precandidato se quedará de brazos cruzados porque afirma que “la decisión de no participar en la contienda interna no es un sacrificio, sino mi aportación para la victoria del PRI
en el 2012”; aunque también diga que “en mi partido hay quienes tienen prisa y alegan la necesidad de la unidad para conservar privilegios”, y todavía más, que “la simulación y la ingratitud son los peores venenos de la política y nos han hecho mucho daño”? ¿De verdad era necesario poner contra las cuerdas a Beltrones con la sustracción del párrafo de la convocatoria para evitar la impudicia de la cargada? ¿Se empujó a Manlio Fabio a sabiendas de que se oponía a la coalición con Verde y Panal por lo menos en los términos en que se pactó? ¿Podrán los cúpulos
priístas contener la furia de los priístas desplazados en Chiapas, Sinaloa, Puebla, el DF y otras plazas paqueteadas en el arreglo? ¿Quién decide en el PRI, Peña Nieto o Moreira? ¿Cuánto tiempo aguantará este último las embestidas oficiales y del fuego amigo por el escándalo de la
deuda en Coahuila? ¿Cuánto tiempo lo seguirá sosteniendo su amigo Enrique? Por cierto, ¿tienen 100% de razón quienes aseguran que Peña Nieto es inalcanzable? ¿Cuántos de ellos tienen miedo de cómo pueda estar en las encuestas en la inscripción de febrero o en el inicio formal de las campañas en marzo? ¿Se mantendrá el ex gobernador con 20 puntos sobre Josefina y el triple que Andrés Manuel? De no ser así, ¿seguirá teniendo tantos aliados, obsecuentes e incondicionales?



En el PAN: ¿hay ahí quien crea que pueden ganar la elección presidencial? Si creen que no, que el triunfo es imposible, ¿a qué juegan? Si creen que sí, que tal vez, ¿a qué juegan? ¿Serán tan suicidas
que puedan seguir arriesgando a disminuir a Josefina Vázquez Mota? ¿Serán tan necios de continuar estirando la liga del tiempo para ver si al fin crece Ernesto Cordero? ¿Quién manda en el PAN, Calderón o Madero? ¿Cómo le harán los panistas para restaurar las heridas de las derrotas:
la electoral de Michoacán en la persona de Cocoa; la moral por los fallidos intentos de dedazos azules que tanto lastimaron a su militancia?

¿Podrá el PAN cargar con los 50 mil muertos de la guerra calderonista contra el narco? ¿Qué nos dirá su propaganda para convencernos de cualquiera de dos cosas: que el país está tan bien que un panista merece repetir en la presidencia o que el país está tan mal que necesitan otros
seis años para arreglarlo? ¿Seguirán aferrados a “sus tiempos” o captarán las señales del PRI y la izquierda que ya tienen candidatos únicos?

En el PRD: ¿y luego? Está bien, ya supimos de las encuestas y de la civilidad y vimos la foto del apapacho entre Marcelo y Andrés Manuel, pero, ¿por qué llegaron juntos y se fueron separados? ¿Y luego? ¿Seguirán —como diría el poema de desamor de Geraldy— cada quien con su
nombre, por su lado, sin cruzar para hablarse a la otra acera? Sí, ya entendemos que se dividieron los territorios, país y ciudad, pero, ¿y luego? ¿Juntos pero no revueltos? ¿Creen que será suficiente para ganar país y ciudad? A propósito, ¿cuántos votos adicionará López Obrador con
su nuevo y amoroso discurso? ¿Cuántos perderá de sus duros que lo quieren ver tan aguerrido como antes? ¿Podrán el PRD y sus aliados mantener la nueva y santa pax con quienes en su momento lo trampearon, juzgaron y condenaron? ¿El nuevo look discursivo es por convicción
reflexiva o por conveniencia mediática? ¿Y los grandes problemas del país y las grandes soluciones dónde se quedarán? ¿Qué papel jugarán en la campaña las propuestas de cambio, si es que subsisten? ¿Alcanzará López Obrador a Peña Nieto en esta carrera desesperada?

Yo sé que faltan muchas interrogantes. Pero aquí están algunas, de cara a nuestra ancestral esperanza de un nuevo sol, ahora en el 2012.

ddn_rocha@hotmail.com Twitter: @RicardoRocha_MXFacebook: Ricardo
Rocha-Detrás de la Noticia

Periodista

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