martes, diciembre 13, 2011

La conversión de los niños en sicarios : María Teresa Jardí



La conversión de los niños en sicarios
María Teresa Jardí


A la adicción al dolor y al conflicto se van sumando otras muchas adicciones que sirven para llenar el vacío que se tiene cuando se ha perdido también el sentido de lucha que brinda la ideología a los seres humanos como motor de la vida. Ideología también ejecutada, la de izquierda, e impuesta del todo deformada la de derecha.
Los valores que promueve la ideología de la izquierda no le interesan al capitalismo que destruye al mundo. Y en el caso mexicano, los errores de la izquierda, incluido el de asumirse de manera partidaria como derecha, han acabado por aniquilar casi por completo esa forma de lucha y a los que quedan vivos se les va exterminando de manera rauda, porque el fin del panismo usurpando la silla del Ejecutivo federal se avecina.
Usurpador capaz de tolerar cualquier cosa, aunque hoy quiera negar que sabía sobre el lavado de dinero que realiza la DEA en México, según declaraciones de primera plana de los diarios de la secretaria de Relaciones Exteriores, de apenas el 28 de octubre pasado, en el sentido de que: “Sí hay agentes de la DEA en nuestro país, pero los controlamos”.
Para promover las adicciones es invaluable la telebasura. La mujer y el hombre que para llenar su vida vacía compran, compran, compran y ahora también juegan, juegan, juegan, convertidos los mexicanos en alópatas, por los casinos permitidos por la derecha mexicana, impulsada por la telebasura convertida, además, en poder de facto en México, al punto de haber acabado con las aspiraciones priístas, por cuanto a la posibilidad de recobrar el poder, al imponer a un sujeto adicto a su físico, pero sin cerebro, vacío, pues.


La televisión se ha convertido en manipuladora de la situación que el país atraviesa y medio deseducativo de cara al necesario sometimiento de la sociedad a los dictados del sistema capitalista que aquí de manera extrema ya se aplica. Útil impulsora del trabajo sucio, que realiza sin sonrojo para el sistema, de convertir en valores a los antivalores y con eso a la sociedad en permisiva de todos los horrores que el capitalismo impone como forma de vida. De vida extrema, en el caso mexicano, sí, al punto de que hemos sido capaces de mantener en la silla del Ejecutivo a lo largo se cinco interminables años a un entreguista llegado al poder “haiga sido como haiga sido”.
Telebasura desinformativa y deseducativa, permitida y además financiada por la clase política. Impulsora del matarás al otro si quieres sobrevivir.
La telebasura con sus mensajes de que a los pobres les toca sufrir, para en el más allá, quizá, obtener la “recompensa” de no ir al Infierno, que de todas maneras ya vivieron a lo largo, o corto, de su miserable vida. Encajando también la idea de que los ricos tienen el permiso de gozar de todo, lo que incluye el derecho a ser mantenidos también con lo poco que a los pobres el poder les entrega como limosna. El derecho de hacer con los pobres lo que quieran los ricos convertidos en México en mafiosos: “porque así lo ha dispuesto su dios o su diablo o su sistema”. Sistema impuesto para todos, aquí, a lo bestia. A los ricos se les permite toda clase de canalladas para cinco minutos antes del final morir en una cama empezando el camino a la nada porque las religiones ya se sabe que sólo sirven como enajenación para los pobres.
Y, de la adicción al conflicto, además potenciada por la adicción a los videojuegos y para los más pobres incluso con la puesta de maquinitas, hasta en los tendejones, que desde niños, a los jóvenes, convierten en adictos, con enajenantes juegos.
Se convierte en alópatas a los jóvenes pobres, a manera de desfogar sus instintos de muerte, a través de los videojuegos, matando figuras humanas como parte del entrenamiento para cumplir con el destino de volverlos sicarios. En México los ricos son los únicos que pueden aspirar a ocupar puestos como el de García Luna.

No hay comentarios.: