domingo, diciembre 25, 2011

Cuando un país avanza : María Teresa Jardí



Cuando un país avanza
María Teresa Jardí


La Navidad, aunque desvirtuada en su contenido, es un día de celebración se puede decir que mundial. Los programas de cocineros, tan de moda, al menos en la telebasura española, enseñan a preparar recetas igual de buenas que las de siempre pero mucho más baratas, mientras se congratulan, todos, de la conversión en millonarios de unos cuantos habitantes (de todos porque todos compraron algunos décimos), pero unos cuantos porque el gordo de la lotería tocó en un pueblito con pocos habitantes.
En Cuba la noticia, el día de la Noche Buena, es el indulto por cuestiones humanitarias de 3 mil reos. Es la nota que da cuenta de cuando un país avanza. Mientras el retroceso se encuentra en el aumento en las penas y en construcción de más penales. En España los socialistas discuten, como debe ser, luego de la derrota, hasta del color que le gustaba a Zapatero llevar en su ropa interior. Lo que no hizo el PRI luego de su derrota frente al PAN. Mientras que Fox, sin hacer nada, pudo haberlo hecho mejor. Y el relevo del casado panista, debió darse en 2006 por el PRD de manera natural.
Doce años en los que el PRI tuvo la oportunidad de preparar otra vez buenos cuadros al estilo de cuando eran sus secretarios de Educación, Justo Sierra, Narciso Bassols, José Vasconcelos, Jaime Torres Bodet...
Pero el PRI busca el triunfo con un analfabeta a la cabeza al estilo del PAN, que llegó a gobernar apropiándose de lo que había logrado que la gente se decidiera a sacar al PRI de Los Pinos. De lo peor del peor PRI de la historia de ese partido.


Siguen, aquí, las limpias de pobres por estos días a cargo de la Marina en Veracruz y quién sabe de qué grupo paramilitar en Acapulco.
Coleccionamos, los mexicanos, desgobernantes al servicio de los gringos, al tiempo que, tomando café debido al retraso en la salida de un avión, que viene a México, tres hombres, con pinta de empresarios, comentan el desastre de país en que México se halla convertido por la desvergüenza de su clase política.
Clase política debería estar tan avergonzada como para renunciar incluso a sus inmorales aguinaldos frente a los millones de compatriotas a los que se ha ido dejando sin nada, mostrando aunque fuera ese poco de respeto.
Con mi hermana recorro el centro de la capital de la república en pleno puente navideño y todo brilla por la ausencia. Ausencia de personas en las calles, de comercios abiertos; de pobres comprando, en los abiertos, aunque sean chorradas; ausencia de comensales incluso en los pequeños restaurantes, de la increíble, ahora que está remozada, calle de Regina. Ausencia incluso de fieles en las Iglesias, a las que quiero regresar, con mi hermana nacida en otra colonia, luego de haber nacido y vivido yo tantos años en ese lugar con mi familia.
Los yanquis dejan desecho Irak y se aprestan a la conquista de América Latina, desde su permisivo patio trasero en que a México se ha convertido por apátridas, para enfrentar a China, porque, a final de cuentas, con los mismos productos chatarras, que la telebasura en todos los lugares oferta, China no colecciona pobres, como nosotros ejecutados de manera siniestra.
Y a pesar de todo hoy celebraremos los mexicanos la Navidad de un año desastroso que pinta para ser suplido por uno mucho peor.
Y la semana próxima iniciaremos el año que, según indican las profecías mayas o quienes estudian esas profecías, será casi el del final del mundo pero también el de la Resurrección. Así que... ¡Feliz Navidad! le deseo a mis generosos lectores.

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