sábado, octubre 23, 2010

Guillermo Fabela Quiñones : Sin parangón el desbarajuste económico

Sin parangón el desbarajuste económico
Guillermo Fabela Quiñones
Apuntes

Si la descomposición social es alarmante en nuestro país, más lo es el desbarajuste de la economía, que presagia problemas más dramáticos en los meses venideros, y harán más difícil el arranque del gobierno que releve al de Felipe Calderón. El signo característico de éste es una irresponsabilidad criminal, impensable en cualquier otra nación democrática, pues el Congreso habría actuado para corregir una situación aberrante que tiene una sola salida: la total bancarrota, con las dramáticas consecuencias que agravarían la realidad que ya estamos viviendo. En los cuatro años del desgobierno de Calderón, ha quedado plenamente demostrado quién es un peligro real para los mexicanos, ya que sucedió exactamente lo que se afirmaba ocurriría si Andrés Manuel López Obrador arribaba a Los Pinos.

Calderón endeudó al país como nadie lo había hecho antes, ni siquiera Ernesto Zedillo cuando tomó las riendas del gobierno y tuvo que enfrentar las consecuencias del despilfarro y corrupción de su antecesor. En este momento el débito público externo rebasa ya los 100 mil millones de dólares, así que vistas las cuentas nacionales con objetividad, resulta que la cifra casi igual que representan las reservas de divisas del Banco de México no existe, pues ya se debe a diversos acreedores cuyas ganancias están en las altas tasas de interés que cobran.
Según información de la Secretaría de Hacienda que cita “La Jornada”, mientras que en el sexenio pasado la deuda externa bruta del sector público se redujo de 84 mil 600.2 millones de dólares en diciembre de 2000, a 54 mil 766.3 millones de dólares al mismo mes de 2006, lo que significó una reducción de 35.3 por ciento en seis años, en este momento el incremento porcentual es de 84.4 por ciento al rebasar los 100 mil millones de dólares. Ahora resulta que Vicente Fox fue un presidente más responsable, a pesar de las tropelías y corruptelas durante su sexenio, que quien estaba comprometido a demostrar a sus electores que su principal contrincante era “un peligro para México”.
Ahora no hay ninguna duda de que Calderón no sólo traicionó a quienes votaron por él, sino que incluso rebasó a su compañero de partido y de ideas políticas en el mal manejo de las finanzas públicas, lo que se antojaba un imposible. Sin embargo, los números no mienten y demuestran que estaban mal quienes así pensaban. En los últimos diez meses, Calderón demostró que sí es posible superar a Fox, ya que ha endeudado al país con una cifra sin precedente: 11 mil millones de dólares en ese corto lapso, que va de enero a septiembre de este año.
La fuga de capitales que se afirmaba ocurriría si López Obrador llegaba a la Presidencia, es otro renglón que no tiene equivalente en sexenios anteriores. En 2009 la salida de capitales fue 33 por ciento superior a la ocurrida en 2008, la mayor en quince años, según el Banco de México. En la primera mitad de la administración calderonista se transfirieron capitales al exterior hasta sumar 17 mil 11.5 millones de dólares. Tan sólo en 2009 empresarios mexicanos sacaron del país 7 mil 598.1 millones de dólares, mientras que un año antes habían transferido al exterior sólo mil 157.1 millones de dólares, lo que significó una diferencia de 556 por ciento.
Con todo, lo más lamentable del actual sexenio es el odio de clase de la burocracia dorada a los trabajadores, que tiene al país al borde de una catástrofe generalizada sin parangón en los últimos setenta años. Así lo demuestra el trato a los mineros, a los electricistas, a los campesinos y ahora a los trabajadores del sector aeronáutico. Calderón prefiere la quiebra de Mexicana de Aviación en vez de buscar acuerdos razonables con los trabajadores que permitieran a la empresa seguir operando. Mientras que Gastón Azcárraga cuenta con la protección gubernamental para evitar que asuma su responsabilidad como principal causante de la situación calamitosa a la que llevó a la compañía, a los trabajadores se les quiere mandar a la calle con una ínfima liquidación negociada.
Tal parece que lo que finalmente quiere Calderón es allanar el camino a empresas extranjeras para que sean ellas las que cubran las rutas que corresponden a México. En los hechos así está sucediendo, en perjuicio incluso de empresarios tan poderosos como Miguel Alemán Magnani, a quien le fue negada la posibilidad de que su empresa cubriera las rutas que dejó vacantes Mexicana de Aviación al Cono Sur. Es lo mismo que está sucediendo en el sector minero, en la industria eléctrica y en la petrolera, cada vez con más participación extranjera, situación absurda desde un punto de vista de racionalidad económica, ya que las utilidades que obtienen las envían a sus casas matrices en sus países de origen. ¡Vaya manera de conmemorar el Centenario de la Revolución Mexicana! Pareciera que el verdadero interés de Calderón es superar el entreguismo que caracterizó al régimen de Porfirio Díaz.

(gmofavela2010@hotmail.com)

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