viernes, septiembre 09, 2011
De Salinas a Peña Nieto: no se hagan bolas o la reelección de Salinas : Alvaro Cepeda Neri
De Salinas a Peña Nieto: no se hagan bolas o la reelección de Salinas
Alvaro Cepeda Neri
Conjeturas
La metáfora de Bodino (en Los seis libros de la República), de que el Estado es una nave, donde todos han de cooperar para contribuir a su desplazamiento en aguas calmadas o violentas, viene bien para referirse al PRI si es que, tras su expulsión a mar abierto, busca regresar a las playas de las urnas y conquistar (por primera vez después de nueve sexenios o 54 años aferrado al presidencialismo autoritario y en ocasiones sangrientamente represivo. A un año de las elecciones para deshacerse de Calderón y el PAN, todo indica que las competencia será entre ese nuevo PRI (salvo sus fardos de los que debe deshacerse) y López Obrador, con o sin el PRD que se agandalló el chuchismo-camachista. Pero si es Peña el candidato priísta, fácilmente ganaría AMLO, al derrotarlo en debates pues sólo sabe posar como galán, sin nada en su copeteada cabeza de chorlito.
Carlos Salinas dizque apoyando a Colosio pronunció la frase: “¡No se hagan bolas!”, porque Camacho y su grupo dejaban entrever que el PRI (o sea Salinas) rectificaría de candidato, pretextando que la esposa de Colosio padecía un cáncer irreversible (que al final la llevó a la tumba). Pero desde los pasillos del poder presidencial preparaban su eliminación, al no querer renunciar como se lo plantearon en Mérida, luego en Mazatlán y por último en Culiacán, hasta que lo asesinaron en Lomas Taurinas de Baja California. Aquel asesinato casi fracturó al priísmo, máxime que Salinas impuso de sustituto a Zedillo que no era priísta ni salinista y, como Calderón, sólo se entregó a los estadounidenses.
Zedillo al saber que el PRI estaba herido de muerte y no se reponía, dejó que el PAN con su payaso Fox ganara las elecciones de una manera apretada. Luego, en ilegal y tramposa elección (que puso en serio riesgo al país), Fox impuso a Calderón con su cínico: “Gané dos elecciones: la mía y la de Calderón”. Es tal el desastre de esta “década perdida”, que el PRI se repuso y supone que puede regresar a Los Pinos… ¡con la mancuerna Salinas-Peña! Y lo peor del priísmo antiguo.
Peña acaba de hacer uso de la misma frase evidenciando el trasfondo. Es la reencarnación de Salinas, empollado en la mafia de Atlacomulco y dándose a conocer como estrella de Televisa, quien ya actúa como presidente y con su “¡No se hagan bolas!”, que fue a pronunciar en Michoacán, propone la reelección de Salinas (éste intentó quedarse en el cargo, con su proyecto Solidaridad, pero falló) con disfraz peñanietista. Con Peña el PRI se va al des-Peña-dero y quienes apoyan a López Obrador ganarían fácilmente. Ante los electores decepcionados del PAN, no cabe más que el PRI presente a un candidato de pies a cabeza po-lí-ti-co y que ofrezca compromisos en un programa económico, social y cultural que convenza. Peña no es ese, ya que carece de todo ello. No hay otra manera de competir con López Obrador que se comería a un candidato producto de los medios de comunicación televisivos. Y que se presenta como la reedición de Salinas. ¡Es como si Salinas se reeligiera!
cepedaneri@prodigy.net.mx
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