jueves, febrero 24, 2011

Jaime Ornelas Delgado : Lamento por Oaxaca

TENDAJÓN MIXTO
Lamento por Oaxaca
Jaime Ornelas Delgado

La fotografía de la página 12 de la edición de ayer de La Jornada de Oriente muestra a un policía federal en Oaxaca lanzando gases contra la población replegada. La foto es conmovedora y puede tener el significado de una nueva decepción política para el movimiento social.

En aquel estado el término del gobierno de Ulises Ruiz generó grandes expectativas. La ciudadanía, después de una larga lucha y de múltiples represiones que convirtieron a la ciudad capital de la entidad en un campo de batalla permanente, participó entusiasmada en las elecciones estatales, que le permitieron elegir a un gobernante que gobernara sin tener como método la represión; sin embargo, a la primera oportunidad el gozo se fue al pozo, y ocurrió que la represión estaba de regreso. Resulta que Gabino Cué invitó a Felipe Calderón para que visitara la ciudad, algo tenían que conversar, el partido de Calderón había participado en la coalición que le permitió a Gabino Cué alcanzar la gubernatura.

Enterada la población de la visita de Calderón salió a la calle encabezada por la histórica Sección XXII para protestar contra el decreto que el presidente emitió para fortalecer a la educación privada permitiendo hacer deducibles los gastos en colegiaturas desde la preprimaria hasta el bachillerato.


La presencia de la fuerza pública frente a los manifestantes era ominosa y sin tolerancia alguna, impidiendo a la ciudadanía ejercer el derecho de expresar su inconformidad ante las acciones presidenciales se desató una brutal represión que devino una batalla campal dejando varias decenas de lesionados y un mal sabor de boca por la certeza de que Gabino Cué es tan represor como Ulises Ruiz. En esos días parecía que nada había cambiado, el clima de violencia volvió a invadir la ciudad, la desilusión se generalizó, la APPO y la Sección XXII del SNTE fueron nuevamente agredidas.

La actitud de Gabino Cué frente a la protesta ciudadana es inadmisible y sus explicaciones han sido confusas. Decir que él no ordenó la agresión de la fuerza pública es ponerlo en evidencia, pues él es la máxima autoridad en el estado; peor aún, si ignora quién dio las órdenes significa que no controla a la fuerza pública y eso es tan grave como lo anterior; y si dio las órdenes para agredir a los manifestantes ha decidido continuar con las prácticas intolerantes del repudiado Ulises Ruiz.

Gabino Cué debe recordar que el recurso del método de la represión de ninguna manera resuelve la inconformidad ciudadana.

Siguen los problemas
con Estados Unidos

Pues ya ve usted, como si fueran pocos los problemas con Estados Unidos, la semana pasada, mientras Ulises..., perdón, Gabino Cué ordenaba reprimir a la APPO en Oaxaca, en San Luis Potosí dos agentes especiales del Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos fueron agredidos con armas de alto poder. Uno de los agentes murió y el otro fue gravemente herido.

Un acto repudiable, sin duda, que no hace sino justificar el agresivo discurso de la derecha estadounidense que clama por endurecer la política de Barack Obama hacia México; por lo pronto, el gobierno estadounidense ha enviado al país a varios agentes del FBI y de investigaciones especiales –nadie dice cuántos y no preguntamos, porque ya ve usted cómo les va a quienes preguntan–, lo cual es inadmisible y peor lo es si son esos agentes quienes dirigen las investigaciones.

Nada, por supuesto, justifica este crimen, como tampoco el de los miles de muertos en el país, cuya cifra se acerca a la de Vietnam (Beltrones dixit), ocasionadas por la guerra... perdón por la particular lucha que, con recursos públicos, sostiene Calderón contra lo que el crimen organizado; sin embargo, no está por demás preguntarnos algo elemental ¿y qué hacían en el territorio nacional esos agentes en un país que no es el suyo?

Las autoridades deben
actuar para evitar mentiras

¿Hasta cuándo La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) actuará con para evitar la publicidad de esos medicamentos “milagrosos” que todo lo curan y tantos beneficios dejan a los monopolios televisivos?

Es inadmisible la indiferencia del Estado frente a esa publicidad engañosa y manipuladora; por ejemplo, debe restringirse el uso de testimonios o recomendaciones de figuras públicas que buscan influir en las decisiones de salud de la población y evitar el uso de términos categóricos o superlativos sobre las propiedades de los medicamentos, que no resultan, sino patrañas que inducen su consumo. La publicidad engañosa de servicios y procedimientos de embellecimiento como lipoescultura o mesoterapia debe evitarse, asimismo es necesario suspender los anuncios publicitarios que promueven los remedios alternativos para controlar el sobrepeso y la obesidad. Es el mismo caso de los productos comestibles, que no alimentos, y bebidas no alcohólicas cuya publicidad se dirige a menores de edad, desvirtuando la calidad de su alimentación. Respecto a las bebidas con cafeína, como el Red Bull, deben salir de antros y bares para evitar daños a la salud de los jóvenes.

La salud física y mental de la población no debe dejarse al mercado y menos cuando éste depende de publicidad manipuladora y falaz.

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