viernes, febrero 25, 2011

Guillermo Fabela Quiñones : Un desplegado tramposo

Un desplegado tramposo
Por Guillermo Fabela Quiñones


La dirigencia del PAN, y desde luego el grupo de “Los Chuchos, están tan urgidos de una alianza, que en su desesperación tratan de confundir a ciudadanos poco informados. Ayer se publicó, en un diario de circulación nacional, un desplegado donde se reproducen declaraciones de Andrés Manuel López Obrador al reportero Álvaro Delgado, durante una entrevista hecha en el año 1999. Es obvio que el contexto político del país es muy diferente al de hace once años, cuando la oposición en su conjunto buscaba una alternancia en el Ejecutivo federal, que permitiera hacer avanzar la democracia.
Según el responsable de la publicación, Miguel Barbosa Huerta, López Obrador miente, porque en ese año dijo que apoyaría a Vicente Fox si ganaba las elecciones. Puntualizó: “No quiero decir que la derrota del PRI en el 2000 depende únicamente de la alianza. Pero es más seguro si logramos ir todos juntos”. Antes, a pregunta expresa del reportero, había argumentado: “Tenemos diferencias históricas con el PAN, inclusive nos hemos enfrentado. Pero la democracia es primero”.

Entonces, quien elaboró el desplegado se pregunta: “¿Por qué oponerse a que el pueblo en el Estado de México decida en una consulta su futuro de los próximos seis años?”. Por principio de cuentas, tal pregunta es una patraña, pues no será “el pueblo” mexiquense quien decidiría en la supuesta consulta, sino la camarilla dirigente del PAN y del PRD de “Los Chuchos”, seguramente con el apoyo encubierto del PRI, partido ganador con la división real de la izquierda verdadera en la entidad mexiquense.
Es claro que en 1999 la situación política era muy diferente a la actual. En ese año, la prioridad nacional era poner fin a siete décadas de un régimen unipartidista que tenía bien cerradas las puertas de una alternancia que rompiera con la hegemonía del PRI. En ese año, este partido se había colocado en la extrema derecha del espectro ideológico, más incluso que el PAN, el cual seguía en la oposición y luchaba por hacer realidad las propuestas básicas de sus fundadores. Sacar al partido tricolor de Los Pinos era un paso democrático ineludible, así que era un acto congruente el asumido por López Obrador al afirmar que si ganaba Fox “tendríamos que apoyarlo”.
Ese año, proceder así era perfectamente entendible, pues lo fundamental era hacer realidad una inaplazable alternancia que abriera las puertas a una transición democrática. Esto finalmente no se logró, porque el interés del PAN no era otro que hacerse del poder para continuar el proyecto conservador de los tecnócratas neoliberales amparados bajo las siglas del PRI, pero con el propósito central de ser ellos, los panistas, quienes en adelante disfrutaran los privilegios del ejercicio del poder, como en los hechos se pudo comprobar.
En la actualidad es inaceptable una alianza con el PAN, con la derecha en general, porque la correlación de fuerzas es muy diferente a la de 1999. Hoy la camarilla en el poder atraviesa por una crisis estructural de fondo, tanto por su propia incapacidad para gobernar y administrar el aparato del Estado, como por sus incontables y cínicos abusos que han abierto los ojos a millones de ciudadanos, que hace once años tenían la esperanza de un cambio con la llegada del PAN a Los Pinos. Hoy no hay ninguna base objetiva que justifique una alianza con este partido en declive.
De ahí que sea una trampa absurda el referido desplegado, que se hizo obviamente con el avieso propósito de desacreditar a López Obrador. En 1999 era justificable apoyar a Fox, en caso de que hiciera falta hacerlo, porque el PAN se identificaba con la izquierda en el objetivo básico de hacer avanzar la democracia, sacar al PRI de Los Pinos y sentar las bases de una alternancia que sirviera de trampolín a la transición democrática, mediante la cual podía el país entrar en una etapa de mayores avances para la sociedad en su conjunto.
Hoy esos sanos propósitos son letra muerta, que “Los Chuchos” tratan de mantener con vida con el solo objetivo de obtener beneficios para ellos. Por eso tiene razón Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano al pedir que se sancione al dirigente nacional del PRD, Jesús Ortega Martínez, porque está violando los estatutos surgidos de un congreso del partido, donde se acordó no hacer alianzas electorales ni con el PRI ni con el PAN, como recordó anteayer en un acto en la Universidad de Sinaloa. ¡Vaya afán de “Los Chuchos” en complicarle al pueblo de México su marcha liberadora!
(gmofavela2010@hotmail.com)

¡Pronto tendremos nuevas encuestas para usted!

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