martes, febrero 22, 2011

Guillermo Fabela Quiñones : El tamaño de la traición

El tamaño de la traición
Apuntes
Guillermo Fabela Quiñones

Está tan deformada la vida política del país, que ahora resulta que actuar con honestidad y convicciones firmes es una forma de perder “el equilibrio y la sensatez”, como dijo el dirigente de “Los Chuchos”, Jesús Ortega, al saber que Andrés Manuel López Obrador pidió licencia, “por el tiempo en que se mantenga el contubernio de los dirigentes nacionales del PRD con Felipe Calderón y el Partido de Acción Nacional”. Tal decisión es congruente, por supuesto, con el proyecto político del tabasqueño, avalado por la inmensa mayoría de mexicanos, pues no es otro que el rescate del país de quienes pretenden entregarlo a intereses extranjeros aliados con la oligarquía apátrida.
Ante el entreguismo de “Los Chuchos” al gobierno panista, imposible de ocultar o disfrazar, la decisión tomada por López Obrador es la correcta. Seguir en el PRD, tal como ahora está, sería una traición a un proyecto nacionalista y democrático que de por sí encuentra grandes obstáculos, no sólo por la fuerza económica de los poderes fácticos, sino por el contubernio de oportunistas corruptos que han hecho de la política de “oposición” un lucrativo negocio. En las actuales circunstancias, el PRD, con “Los Chuchos” al frente, es un valioso aliado de la derecha, sin el cual tendría sus días contados por lo desastroso de sus políticas de “gobierno”.
Ante la magnitud de la traición, cabe suponer el pago extraordinario que deben estar recibiendo, ya que de otro modo no se expondrían al descrédito de que son objeto, mismo que los descalifica para seguir con el disfraz de “políticos de izquierda”. La alianza con el PAN en el Estado de México, significaría el entronizamiento del bipartidismo de derecha que quiere implantar en nuestro país, desde hace un buen número de años, el gobierno estadounidense. Lo único que lograrían sería dividir a la izquierda y unir a la derecha que tan bien representa Enrique Peña Nieto, la alternativa que tienen los poderes fácticos y la oligarquía para relevar a una extrema derecha cavernaria y obtusa, que en lo que lleva en el poder ha demostrado una total incapacidad para gobernar.

No es ocioso insistir que tal bipartidismo no tiene posibilidades de afincarse en México, por lo diverso y plural que es nuestro país, económica, social, étnica y culturalmente. Es impensable excluir a más de dos terceras partes de la población de la vida política nacional, como sucedería con un bipartidismo construido únicamente para servir a la oligarquía. Las consecuencias no se harían esperar, con gravísimos riesgos para la de por sí precaria gobernabilidad de un país convulso y al borde de una guerra civil generalizada. Esto debieran tenerlo muy en cuenta “Los Chuchos”, quienes en su afán de lucrar con la política han perdido, ellos sí, el equilibrio y la sensatez.
Actuar como lo están haciendo, es equivalente a la traición de los tecnócratas neoliberales contra México, quienes con Carlos Salinas de Gortari a la cabeza no dudaron en entregar el futuro de los mexicanos a la Casa Blanca. No es una exageración tal aserto, pues gracias al invaluable apoyo de “Los Chuchos”, la extrema derecha tendría posibilidad de seguir en el poder, cuando menos otro sexenio. De ahí el interés de Calderón en apuntalar estas alianzas, y del PRI por lo que significa la división de la izquierda para evitar una oposición seria y responsable. Tal es el caso en Coahuila, donde panistas y priístas van de la mano para cerrarle el paso al proyecto progresista y democrático representado por Jesús González Schmal.
Los del partido blanquiazul saben perfectamente que su candidato, Guillermo Anaya, el compadre de Calderón, por sí solo no tiene ninguna posibilidad de sacar un mínimo de votos, por eso su interés en aliarse con el PRD. Si bien Convergencia definió su postura a favor de González Schmal, en lo particular hay “políticos” de este partido interesados en apoyar a Anaya, como Ricardo Mejía Berdeja, secretario de Organización, o el presidente de Convergencia en Durango, José Ramón Enríquez. El daño que le harán a la coalición Partido del Trabajo-Convergencia, aun cuando no lograran su objetivo desmembrador, será fundamental para que el PAN no pierda su registro, en lo cual empatan con el PRI. Sin ningún recato están trabajando para favorecer al compadre de Calderón, a sabiendas de que lo único que habrán de conseguir es quitarle votos a la izquierda, reducir sus posibilidades de ser un factor de presión política favorable a las clases más desprotegidas.
De ahí que la decisión de López Obrador, de romper con “Los Chuchos”, sea la única realmente sensata y equilibrada, además de honesta y patriótica.

(gmofavela2010@hotmail.com)

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