lunes, septiembre 10, 2012

El Fuero militar : María Teresa Jardí

El Fuero militar
María Teresa Jardí
V y último artículo,  por ahora


Gran polémica han despertado en algunos de mis lectores mis artículos sobre el fuero militar. No se trata de defender lo que es indefendible. Pero tampoco creo que se vale con la situación de peligro inminente por la que el país transita continuar analizando en privado cuestiones que deben ser analizadas con el peligroso contexto de la situación dada a lo largo del inconcebible sexenio panista, que todavía lleva a Calderón como cabeza extraviada. No se pueden dejar fuera del análisis a otros actores de pesadilla (los ejércitos de sicarios) que alguien va a tener que combatir si se trata de recobrar la seguridad de los mexicanos. Verdaderos ejércitos integrados por criminales a los que se suman al menos tres ejércitos más, paralelos al único constitucional. Ejércitos, los paralelos, que o han sido sacados de sus funciones constitucionales como en el caso de la Marina —porque son más abominablemente entreguistas sus almirantes— para hacer cumplir a los marinos funciones de policía, cuando no de choferes de elementos de la CIA. El peligroso ejército paralelo que como Estado Mayor Presidencial se ha convertido en otro poder por encima del Ejército nacional, que con todas sus fallas, que son muchas, es el único Ejército constitucional, repito y no me cansaré de repetirlo. Y el ejército paramilitar, aterrador por donde quiera que se le analice, compuesto por los hombres de negro que comanda García Luna. 


Y dado que no existe motivo alguno para confiar en una Corte producto de un golpe de Estado y exhibida, además, como capaz de “perdonar”, por complicidades de índole política, a la mujer que proporcionaba al marido, para que abusara sexualmente, a los niños asistentes a un jardín de niños, en el Estado de Oaxaca, que ella dirigía, si mal no recuerdo.
Cabe pensar que los malabarismos de la Corte en los amparos que analizan se deben a que se les ha ordenado a los ministros que acaben con el fuero militar consagrado en la Constitución de 1917. Jugando cada ministro el papel correspondiente. Los más fascistas, en contra de la cancelación del fuero. Los otros a favor. Pero en el fondo todos buscando retorcidamente una aplicación en exceso de la sentencia de la Corte Interamericana, tomando como punto de partida la sentencia al caso Radilla, derogatoria virtual del 13 constitucional. Fuero consagrado por los entonces constituyentes representantes del pueblo mexicano y comprometidos con la construcción de una patria mexicana con futuro.
Y de ahí que me saltan de entrada dos peligros. Un peligro para la nación, tiene que ver, como es diáfano, con las funciones propias del Ejército nacional de cara a la defensa del Estado mexicano en caso de invasión de otra nación. Lo que por cierto está aquí sucediendo hoy. Y pongo un ejemplo. El caso de Tres Marías podría haberse dado teniendo como contraparte —del ataque a los invasores de la CIA que es probable que sean efectivamente secuestradores—, a elementos del Ejército nacional y en ese caso para mí es claro que habría tenido que prevaler el fuero militar. ¿Por qué? Porque la función del Ejército nacional señalada sin equivoco por la Constitución es no permitir la invasión de un país extranjero en nuestra nación, cuando lo anterior signifique un riesgo para la sociedad, como es claro que significa la “tolerancia” del que sale como genocida, no lo olvidemos, a la invasión de elementos de las agencias extranjeras, a pesar incluso de que ya se sabe que son capos del narcotráfico, que trafican con la drogas, que lavan el dinero producto de la manutención de esas mercancías como clandestinas, que introducen armas, que entrenan como kaibiles a los miembros de la Armada y un largo etcétera delincuencial que pasa también, sin la menor de las dudas, por el secuestro...
Y siendo indiscutible la existencia, de ejércitos también, de sicarios asesinos al servicio de los narcotraficantes o que por la libre cuelgan, mutilan, entamban, etc...
La pregunta es: una vez que se haya acabado de golpear al Ejército nacional hasta lo inaudito como se ha venido haciendo en particular en esta última etapa de la usurpación panista de cara a la imposición de la dictadura encabezada por la narcoteletiranía que por cabeza lleva al más idiota de los priistas, ¿quién se va a enfrentar, con visos de poder resolver, la delincuencia inaudita, que en esas bandas de sicarios se ha establecido como forma de vida lucrativa, para los que en contra de la mayoría atentan, sin miedo ni siquiera a la muerte porque ellos sí saben que su paso por la vida es del todo temporal?
Que el ejército ha cometido barbaridades está claro. Que en un Estado de derecho se deben priorizar los derechos de las víctimas civiles sobre las condiciones favorables que al respecto pudieran tener los militares, es correcto. Pero la existencia del fuero tiene una razón de ser entendida, y consignada, por el Constituyente de 1917. 

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