El Fuero militar
María Teresa Jardí
V y último artículo, por ahora
Gran polémica han despertado en algunos de mis lectores mis artículos sobre el
fuero militar. No se trata de defender lo que es indefendible. Pero tampoco
creo que se vale con la situación de peligro inminente por la que el país
transita continuar analizando en privado cuestiones que deben ser analizadas
con el peligroso contexto de la situación dada a lo largo del inconcebible
sexenio panista, que todavía lleva a Calderón como cabeza extraviada. No se
pueden dejar fuera del análisis a otros actores de pesadilla (los ejércitos de
sicarios) que alguien va a tener que combatir si se trata de recobrar la
seguridad de los mexicanos. Verdaderos ejércitos integrados por criminales a
los que se suman al menos tres ejércitos más, paralelos al único
constitucional. Ejércitos, los paralelos, que o han sido sacados de sus
funciones constitucionales como en el caso de la Marina —porque son más
abominablemente entreguistas sus almirantes— para hacer cumplir a los marinos
funciones de policía, cuando no de choferes de elementos de la CIA. El
peligroso ejército paralelo que como Estado Mayor Presidencial se ha convertido
en otro poder por encima del Ejército nacional, que con todas sus fallas, que
son muchas, es el único Ejército constitucional, repito y no me cansaré de
repetirlo. Y el ejército paramilitar, aterrador por donde quiera que se le
analice, compuesto por los hombres de negro que comanda García Luna.
Y dado que no existe motivo alguno para confiar en una Corte producto de un
golpe de Estado y exhibida, además, como capaz de “perdonar”, por complicidades
de índole política, a la mujer que proporcionaba al marido, para que abusara
sexualmente, a los niños asistentes a un jardín de niños, en el Estado de
Oaxaca, que ella dirigía, si mal no recuerdo.
Cabe pensar que los malabarismos de la Corte en los amparos que analizan se
deben a que se les ha ordenado a los ministros que acaben con el fuero militar
consagrado en la Constitución de 1917. Jugando cada ministro el papel
correspondiente. Los más fascistas, en contra de la cancelación del fuero. Los
otros a favor. Pero en el fondo todos buscando retorcidamente una aplicación en
exceso de la sentencia de la Corte Interamericana, tomando como punto de
partida la sentencia al caso Radilla, derogatoria virtual del 13
constitucional. Fuero consagrado por los entonces constituyentes representantes
del pueblo mexicano y comprometidos con la construcción de una patria mexicana
con futuro.
Y de ahí que me saltan de entrada dos peligros. Un peligro para la nación,
tiene que ver, como es diáfano, con las funciones propias del Ejército nacional
de cara a la defensa del Estado mexicano en caso de invasión de otra nación. Lo
que por cierto está aquí sucediendo hoy. Y pongo un ejemplo. El caso de Tres
Marías podría haberse dado teniendo como contraparte —del ataque a los
invasores de la CIA que es probable que sean efectivamente secuestradores—, a
elementos del Ejército nacional y en ese caso para mí es claro que habría
tenido que prevaler el fuero militar. ¿Por qué? Porque la función del Ejército
nacional señalada sin equivoco por la Constitución es no permitir la invasión
de un país extranjero en nuestra nación, cuando lo anterior signifique un
riesgo para la sociedad, como es claro que significa la “tolerancia” del que
sale como genocida, no lo olvidemos, a la invasión de elementos de las agencias
extranjeras, a pesar incluso de que ya se sabe que son capos del narcotráfico,
que trafican con la drogas, que lavan el dinero producto de la manutención de
esas mercancías como clandestinas, que introducen armas, que entrenan como
kaibiles a los miembros de la Armada y un largo etcétera delincuencial que pasa
también, sin la menor de las dudas, por el secuestro...
Y siendo indiscutible la existencia, de ejércitos también, de sicarios asesinos
al servicio de los narcotraficantes o que por la libre cuelgan, mutilan,
entamban, etc...
La pregunta es: una vez que se haya acabado de golpear al Ejército nacional
hasta lo inaudito como se ha venido haciendo en particular en esta última etapa
de la usurpación panista de cara a la imposición de la dictadura encabezada por
la narcoteletiranía que por cabeza lleva al más idiota de los priistas, ¿quién
se va a enfrentar, con visos de poder resolver, la delincuencia inaudita, que
en esas bandas de sicarios se ha establecido como forma de vida lucrativa, para
los que en contra de la mayoría atentan, sin miedo ni siquiera a la muerte
porque ellos sí saben que su paso por la vida es del todo temporal?
Que el ejército ha cometido barbaridades está claro. Que en un Estado de
derecho se deben priorizar los derechos de las víctimas civiles sobre las
condiciones favorables que al respecto pudieran tener los militares, es
correcto. Pero la existencia del fuero tiene una razón de ser entendida, y
consignada, por el Constituyente de 1917.
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