miércoles, junio 23, 2010

Virginia González Melgarejo : Que la violencia no llegue a nuestros hijos

Que la violencia no llegue a nuestros hijos

Virginia González Melgarejo


La Declaración de los Derechos de los Niños fue aprobada por la ONU en 1959; 30 años después, en 1989, es aprobada la Convención sobre los Derechos de los Niños, que en 36 artículos establece los derechos fundamentales para la infancia y que a diferencia de la Declaración tiene un carácter vinculante para el Estado que la ratifica; la Convención en nuestro país entró en vigor en octubre de 1990.

En días pasados, la Red por los Derechos de la Infancia en México reveló que en la absurda “guerra” contra el narcotráfico y la delincuencia organizada emprendida en 2006 por Felipe Calderón, con el objetivo de “vivir mejor”, han muerto 900 menores, tan sólo 100 en lo que va del presente año, lo cual es verdaderamente aberrante.


A comienzos de junio fueron asesinados dos niños de 13 y 14 años en Reynosa Tamaulipas. Las autoridades inmediatamente dijeron que eran sicarios, sicarios que aún portaban sus uniformes escolares. En medio del absurdo de esta guerra, sus cuerpos fueron trasladados al Distrito Federal hasta donde sus padres tuvieron que desplazarse para la recuperarlos; aún más, los cadáveres de los menores fueron sometidos a pruebas que, dicen, dieron positivo al disparo de armas de fuego. Creerles a las autoridades no es fácil, más ahora que se conoce la recomendación emitida por la Comisión Nacional de Derechos Humanos a las fuerzas armadas por el homicidio de los menores Martín y Brian Salazar Almanza, de cinco y nueve años. En la recomendación se incluye lo que los padres de los menores habían declarado desde el día del homicidio: “fuimos atacados por los soldados”. Ahora se sabe que el procurador militar mintió, que se alteró la escena del crimen, lo cual es gravísimo, pero lo peor de todo es que se siguen negando los hechos, a pesar de la evidencia y la recomendación es, pues, un llamado a misa.

En Nayarit, el gobierno del estado terminó un mes antes el ciclo escolar por la violencia existente y en Nuevo León implementan un protocolo de seguridad para las escuelas de educación básica en donde se enseña a los menores qué hacer en caso de “balazos”. El manual señala que ante algún tiroteo en zonas aledañas o cercanas a un centro escolar, “el maestro ordenará a los alumnos asumir posición de agazapado o pecho tierra”. ¿Éste es el México que queremos para nuestros niños?

El derecho de nuestros niños a vivir en un ambiente que les permita desarrollarse en forma sana, normal, agradable y digna que permita su progreso, tanto físico como mental, moral y social, esta inscrito en la Convención sobre los Derechos de los Niños y es evidente que este clima de violencia cotidiana en la cual nos han sumergido de ninguna manera garantiza ese derecho y que no nos digan que los infanticidios son daños colaterales, que no nos digan que esta guerra es de todos, que no nos traten de convencer que esta violencia es necesaria. Lamentablemente, con este (des)gobierno de necedades, la vida y la tranquilidad de nuestros niños no esta cercana.

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