jueves, mayo 03, 2012

El viejo rostro de la represión, con copete nuevo : Jorge Canto Alcocer



El viejo rostro de la represión, con copete nuevo
Jorge Canto Alcocer

En la publicidad mediática y espectacular vemos el rostro joven, muy bien peinado, la sonrisa fácil, las formas agradables. En los actos –no tan multitudinarios como antaño- vemos imágenes triunfales, los puños en ademán de victoria –siempre el brazo derecho, por supuesto-, los discursos huecos y los compromisos intrascendentes ante notario público. Ese es el copete nuevo. Pero en la acción gubernamental, el viejo rostro de la feroz represión aparece con diáfana claridad.
La saña con la que se detuvo, golpeó y procesó a jóvenes estudiantes de la Universidad Michoacana, como si de peligrosos criminales se tratara, es una clara manifestación de que el PRI pretende regresar al poder total con las más sucias herramientas y la mentalidad del pasado.


De hecho, el discurso del gobernador Fausto Vallejo al justificar la agresión a los universitarios michoacanos parece calcado de las más rancia paranoia diazordacista: “influencia de grupos radicales”, “intereses ajenos a la Universidad”, “defensa del orden y la estabilidad” y muchas otras frases por el estilo. Sólo faltó mencionar a la “conjura comunista” o, para estar más a modo con los tiempos de la post-guerra fría, al “crimen organizado” o al “terrorismo”.
Lo que es indudable es que a las justas demandas de los grupos populares el “nuevo” PRI tiene la vieja respuesta: golpes, detenciones y procesos amañados. El verdadero diálogo y el ejercicio de la democracia son conceptos totalmente ajenos a sus esquemas.
El propio Peña Nieto ha presentado, como una novedosa propuesta, que los militares que participen en tareas de seguridad lo hagan bajo el mando civil. ¿Estará pensando en algo así como la masacre del 2 de octubre? ¿En el halconazo de 1971? ¿En la guerra sucia contra los movimientos populares? En todos estos episodios de la historia nacional reciente, cuerpos militares o paramilitares participaron bajo el mando civil en detenciones ilegales, torturas y asesinatos que nunca se han investigado seriamente y siguen en la más absoluta impunidad.
Una eventual victoria del viejo dinosaurio con nuevo copete no es, como muchos creen, más del mismo estiércol que hemos soportado durante los trágicos doce años del desgobierno panista. Es mucho peor que eso: es el regreso de la más abyecta represión, sin contrapesos, y con el mantenimiento del mismo y fracasado modelo económico impuesto, precisamente, durante los últimos sexenios del Antiguo Régimen.
Dentro de lo lamentable del nuevo “michoacanazo”, tiene un aspecto notablemente positivo: desnuda las sonrisas falsas y las palabras huecas del más importante candidato de la oligarquía, y nos revela la torva faz de un sistema que pretende simular un cambio para que nada cambie.


No hay comentarios.: