lunes, agosto 30, 2010

Retratos de Tina 7

Retratos de Tina 7

lunes, 30 de agosto de 2010

Me pregunto si en mi país habrá alguien más que se avergüenza de titulares como: “Diputado hace comentarios racistas”, “Mujeres encarceladas por abortar”, “Cardenal se niega a disculparse por meterse en asuntos del Estado”. Yo he llegado al punto en que me da horror ver los periódicos alineados en los puestos como aparador aplastante de la realidad.



AGENDA SIN MAÑANA



Meses y meses haciendo chambitas de todo y nada, tratando de llegar como sea al fin de mes. No hay quien esté dispuesto a dar un contrato y me paso haciendo fotitos de eventos sociales, viajando de un lado hacia otro en busca del retrato del México Ganador.



Todas las personas retratadas esta semana son SEO, managers, tienen su propia empresa, expertos en Social Media - ¿Cómo se hace uno master del Facebook?-, líderes de opinión, diseñadores web de Starbucks, expertos en sistemas “en general”, locutores, productores, etc. Podría jurar que estoy en universo paralelo del México del empleo.




Corrí con tanta suerte que hasta me tocó encontrarme a los flamantes diputados federales haciendo la cuenta gorda a los antros que, es de common knowledge, son de propiedad de personajes del México verdaderamente ganador, el de chocolate. Múltiples desabotonados, magnates que con sus zapatos de formas arlequinadas se dan a la buena vida de las botellas de Torres con Coca-Cola.



La agenda se me llena de notas y tarjetas floreadas para eventos que involucran a personas que se hacen llamar Pipis, Coquis, Pame, MariQuí, MariCu, Maricó, Quica, Cuca -¿Caca?-. Todas estas personalidades llevando apellidos como del siglo XV: Fernández de la Cajas de Tomate, López Tello de los Abanicos Coloridos, Pérez de Salazar y Cortines. De plano mis pies de foto se empiezan a comer mi trabajo.



Se me van las semanas y empiezo a pensar que estoy perdida. Algo hice mal, de algo me perdí y me siento estar pagando ahora una omisión ignorada.



Me llegan las noches a solas o acompañada con la misma historia. Los compañeros, amigos, conocidos y hasta mis familiares están en las mismas incertidumbres que yo.



¿Será que estamos pagando una omisión generacional?



La agenda me mira desde el escritorio y no sé qué responderle. Para mañana no tenemos agenda, nos quedaremos en casa, un descanso no solicitado, inmerecido y dañino para la situación. Nos volvemos estáticas, mi agenda y yo, con las dudas y los continuos fracasos.



Me aferro a lo que puedo controlar y hago click esperando un momento de genuina esperanza.



Fuente de información, Anónima

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