jueves, febrero 09, 2012

Lo que nos espera : Jaime Ornelas Delgado

Lo que nos espera

Por: Jaime Ornelas Delgado


El enorme despliegue de publicidad que rodeó la campaña electoral interna del PAN impidió reconocer el entorno donde transcurrió ese proceso, que muestra el perfil de los gobiernos emanados de ese partido.

Resulta que la “Estela de luz”, inaugurada el 7 de enero de este año, no costó, como se dijo en un principio, mil 35 millones de pesos, sino mil 110 millones de pesos; es decir, 665 millones más de lo anunciado, y que ya era una cifra ofensiva frente a la miseria en la que se debaten millones de mexicanos. Por un lado, corrupción, y por el otro, pobreza acrecentada de los más, son el sello indeleble de los gobiernos de la derecha.

Pero los medios encargados de promover los procesos internos de la derecha dieron poca importancia o de plano ocultaron un hecho trágico de la realidad nacional: enero fue el mes más violento del último semestre. Fueron en total 960 personas asesinadas producto de la guerra de Felipe Calderón. En su mayor parte las muertes se produjeron en 24 entidades del país. Con esto las muertes provocadas por la guerra de Calderón llegaron a 48 mil a lo largo de su gobierno.

En resumen, el gobierno actual, cuya política se ha comprometido a continuar la candidata de Acción Nacional, puede ser caracterizado por los incrementos sin pausa de la corrupción, la miseria de las masas y la violencia generalizada y extendida en prácticamente todo el territorio nacional, violencia de la cual es también víctima la población, cuya enorme cuota de muertos es considerad por Calderón como “daño colateral”.

Pero lo que se hicieron mutuamente los precandidatos del PAN en su proceso interno –que de interno tuvo poco, pues la propaganda en los medios se dirigía a todos los ciudadanos y no a quienes sufragarían para elegir a su candidato– no es sino un aviso de lo que puede venir si las autoridades electorales no evitan las irregularidades habías en el proceso y que fueron denunciadas por los propios precandidatos.


Las acusaciones fueron múltiples, por ejemplo, Arturo Espinosa Martínez, representante de Ernesto Cordero en Puebla, pidió a Leonor Popócatl que renunciara a la presidencia de la Comisión Estatal de Elecciones “debido a que tanto ella como [Arturo] Rivera Pérez favorecerán” a Josefina Vázquez (Milenio, 1/02/2012: 12). La respuesta de Cordero, en su recorrido por Tlaxcala, fue tildar de antidemocrática a Vázquez Mota por no querer debatir y no soportar las críticas, pues en una grabación telefónica, dada a conocer anónimamente, lo llamó patán. Al mismo tiempo, Cordero rechazó las acusaciones y negó incurrir en “actos ilegales para asegurar el triunfo, como enseres domésticos”, acusación lanzada por otros panistas (La Jornada, 2/02/2012: 12).


En Puebla, por esos mismos días, se anunció que la Secretaría de la Contraloría había “iniciado las indagatorias sobre la queja interpuesta por militantes del PAN que apoyan a Josefina Vázquez Mota en el proceso interno para elegir candidato a la presidencia, y quienes aseguran que funcionarios de la administración encabezada por su correligionario, Rafael Moreno Valle, apoyan con recursos públicos a otro aspirante, Ernesto Cordero” (La Jornada de Oriente, 2/02/2012: 4).


En fin, lo anterior es apenas una muestra, por supuesto pequeña pero suficiente, como para comprender de lo que son capaces los panistas en su vesania de poder y por no abandonar Los Pinos. Y ellos acusaban al PRI de eternizarse en el poder, pero si los dejamos los panistas, según se ve, están dispuestos a “sacrificarse por el pueblo” y estar no 70 años, sino varios siglos en la presidencia.

Pero todo, todas las artimañas usadas por priistas y panistas las conocemos y la ciudadanía ha sido víctima de ellas, dos fraudes electorales (en 1988 y en 2006) no son poca cosa. Esperemos que las autoridades electorales, ahora, no permitan lo que consintieron en 2006 y que la ciudadanía rescate su derecho a elegir.

Al fondo a la derecha


En algunas partes del país la llamada izquierda electoral cree que lo importante es ganar con cualquier candidato. Les pasa en el DF (a ver si no les ocurre como en Guerrero, donde el ex gobernador Seferino Torreblanca, quien en su momento ganó las elecciones con las siglas del PRD, en las próximas elecciones será presentado por el PAN como candidato a presidente municipal de Acapulco, que ya gobernó apoyado por el mismo PRD), lo mismo que en Puebla, donde se propone a Otón Bailleres, quien por decencia política ni siquiera debería ser considerado candidato; en Tlaxcala, dos mujeres desechadas del PRI son ahora cobijadas por el Partido del Trabajo y están propuestas como candidatas al Senado de la República.

Quienes así actúan, han de pretender que a la pregunta ¿dónde está la izquierda?, tengamos una respuesta inmediata: “al fondo a la derecha.”


Conviene recordarlo.

Si no vives como piensas, terminaras pensando como vives.



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