jueves, febrero 09, 2012
De cuento chino no tiene nada : María Teresa Jardí
De cuento chino no tiene nada
María Teresa Jardí
Leyendo ayer en nuestro diario la colaboración publicada de Javier Ibarrola, no cabe pensar más que estamos fritos los mexicanos por lo que toca al cambio que el país demanda. Y no es que ande descabellado Ibarrola por cuanto a que en el Ejército deben preferir a un priísta como jefe de las Fuerzas Armadas. Pero del PRI también viene AMLO, lo que no tendrían que olvidar los militares. Y por lo que toca a la panista recién nombrada como candidata no es la consideración de si el país está preparado o no para tener como jefe de las Fuerzas Armadas a una mujer, lo que hace pensar en el horror de que llegara esa siniestra representante de El Yunque, que quizá era incluso la carta escondida del usurpador en turno para ver de convencer a las mujeres educadas por la corrosiva telebasura, haciéndolas pensar que quizá con una mujer el cambio para ellas se daría, aunque quede claro, incluso para las legiones de impensantes que el país colecciona, que entre malditos siempre serán peores las mujeres que los hombres, como nos enseñara, de manera muchas veces comprobable, el inolvidable maestro Arnulfo Martínez Lavalle. Ahí está la Gordillo como buen ejemplo al respecto. Como bien nos enseñara Martínez Lavalle a las muchas generaciones de abogados, egresados de la Facultad de Derecho de la UNAM, que como sus alumnos de él aprendimos, y aprehendimos, los vericuetos del Derecho Penal.
El narcotráfico es un problema de delincuencia y punto. Y nuestra soberanía, entregada por el actual jefe de las Fuerzas Armadas nada tiene que ver con ese delito que financia el sistema fiscal de los Estados Unidos de Norteamérica y que mantiene a flote también el mexicano. Sistemas financieros que colapsarían, al menos en términos de lo que plantea el sistema capitalista, si se combatiera en serio el narcotráfico.
El narcotráfico no se combate en México porque es el pretexto justificante del pie sobre nuestro territorio de las agencias del imperio que lo mismo arman a los narcos, que trafican con drogas, que lavan el dinero que las drogas mantenidas como mercancías clandestinas producen, mientras es obvio que los gobernantes de ambos lados también se drogan cuando no con alcohol con las otras drogas mantenidas como prohibidas. La invasión de las agencias gringas del suelo mexicano es lo que tendría que preocupar a las Fuerzas Armadas por lo que toca a la soberanía, que con la ayuda de las Fuerzas Armadas al usurpador también ha sido ejecutada. Es importante, por supuesto, la fidelidad de las Fuerzas Armadas al poder civil, pero éstas también pueden decir no cuando el mandato no responde a lo que al pueblo conviene y beneficia. No es cualquier cosa que se las Fuerzas Armadas se hayan convertido en asesinas de los enemigos de “El Chapo”, mientras en aliadas se convertían también de ese capo al que la derecha prianista le abriera las puertas del presidio.
La política convertida en un cuento, que de chino no tiene nada, porque hay que ver lo buenos que son algunos cuentistas chinos, que deleitan a los niños con libros maravillosos.
No hay que restarle ni al usurpador la responsabilidad en la guerra de exterminio que en México se práctica en contra de los pobres ni a las Fuerzas Armadas el haber acatado lo mandado por el usurpador, al punto incluso de haber convertido a México en un gran cementerio.
El único que puede cambiar las cosas, aunque tampoco sea cierto que va a poder -de entrada- regresar a la Fuerzas Armadas a sus cuarteles, es AMLO y así lo intuye el pueblo. No tendrían que equivocarse nuevamente los militares. El voto está definido mayoritariamente por lo que toca a quién queremos los ciudadanos mexicanos que se convierta en el próximo presidente de nuestra masacrada república.
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