martes, agosto 14, 2012

Alianzas, cuando tienen sentido : Guillermo Fabela Quiñones

Alianzas, cuando tienen sentido
Guillermo Fabela Quiñones
Apuntes


Las alianzas en una democracia tienen sentido cuando hay una agenda con posibilidades de que las distintas fuerzas políticas puedan negociar sus términos. No cuando, como en la actualidad, no hay más que un temario impuesto por el grupo en el poder. Tal reflexión viene al caso por las declaraciones de quien será líder de la Cámara de Diputados en la 62 legislatura, Manlio Fabio Beltrones. “Las alianzas estratégicas serán para construir y gobernar, no para obstruir o condicionar”, dijo en un comunicado de prensa. Así debería ser, en efecto, sólo que de las palabras no se habrá de pasar, ya que la oligarquía tiene muy claro que este es el momento de imponer sus condiciones a la sociedad.
¿Por qué puede asegurarse tal cosa? Porque México es una nación absolutamente dependiente de los grandes centros de poder trasnacional, particularmente de la Casa Blanca, los cuales ven a nuestro país como una pieza que se puede usar como les convenga en el ajedrez de sus intereses. A eso hemos llegado luego de tres décadas de absoluto entreguismo a quienes tienen el control del tablero, una vez que quien despacha en Los Pinos dejó de ser jefe del Ejecutivo mexicano para actuar como un “gerente general”, y como tal sólo dispuesto a obedecer los dictados de quien manda en realidad.


Si México fuera una democracia mandaría el pueblo. No se nos permitió dar ese paso, convertirnos en una democracia moderna, porque desde fines de los años setenta del siglo pasado se tenía muy claro que había llegado la hora de poner fin a la bipolaridad mundial, una vez que la Unión Soviética sucumbió a la corrupción de su sistema y de la nomenclatura. En Washington se vio que no debían perder tiempo en componendas inútiles, por eso se impuso el grupo de tecnócratas de la Secretaría de Programación y Presupuesto, liderado aparentemente por Miguel de la Madrid, pero en realidad por la tecnocracia dirigida por Carlos Salinas de Gortari.
Afirma Beltrones que “la política es para hacer que las cosas pasen y, en este caso, lograr la aprobación de la agenda de las reformas legislativas que México necesita con urgencia para recuperar el rumbo”. Ciertamente, la política es el arte de lograr acuerdos que satisfagan a los diferentes sectores de la sociedad, pero lo que se habrá de buscar con la “política” que seguirá el grupo mayoritario en el Congreso, es la imposición de directrices que recibirán los legisladores de la derecha desde la Casa Blanca, mismas que coinciden con los intereses de la oligarquía “mexicana”.
Por eso la urgencia de que Enrique Peña Nieto llegue a Los Pinos, otra vez “haiga sido como haiga sido”, pues de ese modo se cerraría el círculo perverso con el que se quiere anular la capacidad de autodefensa del pueblo. Por su parte, Emilio Gamboa, coordinador de los próximos senadores priístas, señaló que la bancada tricolor tendrá “la superior responsabilidad de construir alianzas para legislar conforme al interés nacional”. Sin embargo, lo que buscarán a toda costa como mayoría parlamentaria será imponer la agenda legislativa impuesta desde Washington, con la cual se habría de reforzar la hegemonía de la minoría privilegiada que detenta el poder, sólo para enriquecerse y gozar de privilegios cada vez más lesivos al interés nacional, como lo demuestra la evasión fiscal que les permite enviar a paraísos fiscales más de 410 mil millones de dólares, el 40 por ciento de la riqueza generada por el país en un año, según información recabada por la organización civil Red para la Justicia Fiscal (TJN por sus siglas en inglés).
Puntualiza la información dada a conocer por “La Jornada”, que México es uno de los líderes en un grupo de 139 países en desarrollo cuyos ciudadanos y empresas “buscan el cobijo de los paraísos fiscales para evitar el pago de impuestos y poner a resguardo sus riquezas, algunas mal habidas”. Tal es el principal objetivo de los oligarcas que a toda costa quieren que Peña Nieto despache desde Los Pinos, y la mayoría priísta en el Congreso, con su experiencia y capacidad de manipulación, pueda vencer la resistencia de la izquierda a la aprobación de las reformas estructurales con las que la oligarquía pretende amasar más riquezas y tener más poder y control sobre la nación.
De ahí el enorme peso histórico que tienen las fuerzas de izquierda para evitar una debacle irreparable, que sucedería si se aprobaran las famosas reformas estructurales, especialmente la laboral y la energética. Un sexenio más de hegemonía de la derecha en el Congreso, sería la ruina de este país. Esto deben tenerlo muy en cuenta quienes, como Los Chuchos, quisieran aprovechar la coyuntura con una finalidad mezquina y canalla. Serían los primeros en ser tirados al cesto de la basura por la oligarquía.
(guillermo.favela@hotmail.com)

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