México puede con una
decisión correcta del TRIFE
María Teresa Jardí
El que apenas llega a su octavo mes de vida, pintaría para ser uno de los
peores años de vida para los mexicanos, si en el panorama nacional no hubieran
aparecido los estudiantes a darnos un respiro como demostración de que las
cosas pueden cambiar de rumbo.
El peor año, hasta ahora. Los que vienen serán cada uno peor que el anterior si
no se da reversa en la elección que ya ha llegado al punto de estar acompañada
incluso de la evidencia de que el narcotráfico en México, como la humedad, lo
ha invadido todo, en el caso de los controladores del sistema político que a la
mexicana, entre otras, por esa razón, la del disfrute del dinero malhabido, se
aplica en nuestro país, donde una tras otra se desperdician las posibilidades
de cambio que curiosamente nos brinda la vida o Dios, si existe un creador de
la especie humana, equivocado al punto de haberle otorgado a la misma el libre
albedrío con el que no sabe qué hacer la mayoría de las personas. Libre
albedrío del que vienen las decisiones tan erradas como la de Calderón, de
iniciar una falsa guerra con la que se ha tornado la violencia en
incontrolable. Pero decisiones que se repiten aquí como condena una y otra vez.
La Corte pudo entrar al fondo del asunto que tiene que ver con la conveniencia
o no de mantener en la calle al Ejército nacional y a la Marina cumpliendo con
funciones que debería tener en exclusiva la policía. Incluso pudieron haber
decidido los ministros que ante la evidencia de que no tenemos policía, porque
se encuentra contaminada esa institución de la cabeza a los pies, era necesaria
la manutención en la calle de las fuerzas armadas, pero estableciendo las
condiciones que la propia Constitución manda o llamando a los legisladores por
aquello de no establecer un Estado de sitio ni la suspensión de las garantías
constitucionales, aunque ambas cosas, de hecho, en muchos estados estén
suspendidas, haciendo un llamado a los legisladores a establecer nuevas reglas
de acuerdo con la grave medida priorizando el control de los daños y paliando
las muertes que la inconcebible guerra por Calderón decidida ha traído consigo.
Falsa guerra contra el enemigo señalado, de lo que da buena cuenta que un
comando yanqui venga aquí a cazar a “El Chapo” tan amigo de la derecha panista.
Pero guerra de exterminio de un claro enemigo: los pobres, que deben ser
atendidos con prevención y socializando la riqueza y no ejecutados ni
convirtiéndolos en desaparecidos.
Lo que de entrada les habría dado a los también impresentables miembros del
poder legislativo la posibilidad de recobrar aunque fuera en parte la dignidad
perdida. Pero prefirieron quedarse en la periferia los ministros, antes que
reconocer que en México hay una guerra. Falsa guerra contra el narcotráfico.
Pero clara guerra de exterminio de millones de mexicanos. La que ya alcanza los
casi cien asesinados diarios.
Y lo mismo cabe decir del TRIFE que tiene en sus manos la oportunidad histórica
de anular una elección que incluso ya muestra los nexos con el narcotráfico de
los impuestos con el golpe de Estado dado en vivo y en directo el 1 de julio
por la telebasura a modo de lo que los gringos ordenan y los mexicanos acatan
porque su corrupción es inmensa.
Claro que tiene riesgos la anulación. Graves riesgos de impredecibles
consecuencias. Pero es la única vía dejada por la corrupción extrema con la que
se ha manejado el sistema político a la mexicana, para darle la posibilidad a
un pueblo desahuciado, de concretarse la imposición de la dictadura en manos de
la jerarquía priista acabada, por donde quiera que se le vea, de que de a poco
las cosas retomen a los cauces que den la certeza de que en México se puede
soñar con la democracia y aspirar a la construcción de un Estado de Derecho,
como los medios conocidos por ahora hacia estratos más justos, donde la
globalización implique el libre tránsito de personas compartiendo culturas y no
esté al servicio sólo del mercado y del comercio, incluso de personas como
sucede ahora.
México puede con una decisión correcta de un tribunal al que le sobran pruebas
para anular la inconcebible elección comprada y ensuciada como si de un
chiquero se tratara. México puede con una correcta decisión del TRIFE, volver a
ser paladín de las mejores causas.
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