Julio Hernández López
Astillero
La izquierda que sí ganó
Chuchos y Amalios
Cumbre en Acapulco
¿Nuevo partido?
La designación de los coordinadores de las bancadas
legislativas del PRD es la confirmación de que, en el plano de la izquierda,
los ganadores reales de la pasada contienda electoral fueron los grupos y los
proyectos contrarios al movimiento social encabezado por Andrés Manuel López
Obrador.
Las alforjas más beneficiadas son las de la corriente
denominada Nueva Izquierda, conocida como Los Chuchos a partir de que
sus principales dirigentes son Jesús Ortega y Jesús Zambrano, aunque otros
personajes destacados son Carlos Navarrete Ruiz y Guadalupe Acosta Naranjo
(éste forcejeó con sus compañeros de grupo al pretender que uno de sus
subordinados tuviera una de las coordinaciones camarales.)
Los Chuchos acabaron instalando a Luis Miguel
Barbosa al frente de los perredistas que llegarán al Senado, mientras que en
San Lázaro comparten el patrocinio de Silvano Aureoles, un michoacano que ha
crecido al amparo del Foro Nuevo Sol, es decir, de Amalia García, la muy
impugnada ex gobernadora zacatecana que ahora retoma fuerza, diputada federal
ella misma y aspirante a ejercer gran influencia tras su protegido Aureoles.
El adecuado manejo chucho-amalista de esos instrumentos
de la representación legislativa del PRD, permitirá que prosperen las
negociaciones que en nombre de Enrique Peña Nieto realizarán los priístas
Emilio Gamboa y Manlio Fabio Beltrones. Con Barbosa y con Aureoles se premia la
vocación por la maniobra y el pragmatismo mercantilista: el primero, Luis
Miguel, es el cacique del PRD en Puebla, operador de laalianza con el PAN
que llevó al gobierno al elbista Rafael Moreno Valle y especialista en
estrategias basadas en lo plurinominal y en el arreglo con los poderes
establecidos; el segundo, Silvano, ha crecido en la escuela del patrimonialismo
ejercida por Lázaro Cárdenas Batel y Amalia García en los gobiernos de
Michoacán y Zacatecas; ha sido diputado federal y fue candidato a gobernador de
Michoacán, frente a Fausto Vallejo y Cocoa Calderón, y quedó en
tercer lugar.
Con tales coordinadores queda fuera de cualquier punto de
confluencia el movimiento encabezado por AMLO. Son pocos los futuros
legisladores federales que se asumen claramente como seguidores del tabasqueño
y no pesan a la hora de las decisiones cuantitativas. De alguna manera se
sugiere que el bejaranismo podría representar una vía de representación del
lopezobradorismo, pero lo cierto es que Dolores Padierna Luna y su cada vez más
activo esposo, René Bejarano, se mueven rigurosamente en función de sus
intereses grupales, apoyando con contingentes ciertas movilizaciones del
tabasqueño, pero sin compartir proyecto general ni actuar de común acuerdo,
enfocado ese bejaranismo a la consecución de cargos, puestos y presupuestos.
La izquierda que sí va ganando a partir de las elecciones
de julio recién pasado está decidida abiertamente a reconocer el resultado del
tribunal electoral que designará presidente electo a Peña Nieto. Además,
pretende trazar una nueva ruta que pase por la creación de un nuevo envase
partidista (aunque podría mantener la etiqueta: PRD). Al respecto, léase la
entrevista con Jesús Zambrano que Alma Muñoz y Arturo Cano publicaron en La
Jornada el sábado anterior (http://bit.ly/MLr6aU)
con el título “López Obrador, ‘indiscutible pieza clave’ en un nuevo partido
político”. El presidente nacional del PRD dice: Estamos absolutamente
convencidos de que debemos jugar este papel de ser cabeza de un planteamiento
que vea hacia delante.
Por lo pronto, y a iniciativa de Los Chuchos, hoy se
realizará en el puerto de Acapulco la que se ha dao en llamar Reunión
Cumbre de la izquierda electoral. Han sido invitados los mandatarios
electos (Miguel Ángel Mancera (Distrito Federal), Arturo Núñez Jiménez
(Tabasco) y Graco Ramírez Garrido Abreu (Morelos), ya dispuestos a entablar
negociaciones institucionales con Enrique Peña Nieto; de manera sobresaliente,
casi atrabancada, el último) y los que están en funciones, con el anfitrión,
Ángel Heladio Aguirre Rivero (de larga carrera en el Revolucionario
Institucional hasta antes de renunciar a éste para volverse opositor,
identificado con EPN), deseoso de convertirse en líder de una parte de la nueva
izquierda reciclada. Además, irán los diputados federales y los senadores
electos, así como la directiva nacional del partido del sol azteca. Entre otras
cosas formalizarán la previsible postura colectiva frente al resolutivo del
tribunal electoral que impondrá a Peña Nieto.
El movimiento lopezobradorista, en tanto, sigue
recorriendo los caminos legales a que le obliga la firma de un acuerdo de
civilidad política, con televisoras y empresarios como celosos vigías. A pesar
de que su presentación es tardía y no corresponde al modelo tradicional de las
pruebas que pueden funcionar ante jueces –en este caso, los magistrados del
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación–, el desahogo de la
reciente modalidad de recursos transportados en camión se ha debido hacer con un
irónico respeto de las formas jurídicas, clasificando y certificando el
material utilitario que da muestra de los excesos económicos habidos en la
campaña electoral peñanietista.
El futuro del movimiento encabezado por el político
tabasqueño todavía perredista también está en suspenso. Largamente se ha
hablado de Morena como la semilla de un proyecto lopezobradorista de nuevo
partido político, pero esa organización no ha podido levantar cabeza luego del
golpe electoral recibido. Y el Partido de la Revolución Democrática, que
parecía estar un año atrás en una situación casi terminal, supuestamente
temeroso de que AMLO dejara sus filas y condenara a ese partido a una
recolección muy recortada de sufragios, ahora se ha fortalecido y varios de sus
líderes creen llegado el momento de que el dos veces candidato presidencial
asuma una posición distante de decorativo liderazgo moral.
Y mientras se ve si Andrés Manuel López Obrador acepta la
realidad apabullante de los nuevos ganadores, con sus coordinaciones legislativas
de poca monta política, pero en espera de altos montos mercantiles, y de las
cumbres programadas para el rápido alineamiento con el peñanietismo
presidencial inminente, ¡hasta mañana, con un adiós a María de las Heras!
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