lunes, octubre 01, 2012

La diferencia : María Teresa Jardí

María Teresa Jardí 
La diferencia
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=195261 

En España es claro que el impresentable Rajoy busca, copiando a México, imponer de la misma manera todos los males que a los mexicanos nos han dejado sin democracia, sin república y sin instituciones. Sufriendo a unas cuantas familias mafiosas como apoderadas del poder y del dinero. Masacrando los que mandan, a través de sus empleados “gubernamentales” y organizados por fuera al pueblo pobre, mientras a los hijos de ese pueblo, se les abusa impunemente por impunes pederastas incrustados en los puestos públicos y a las hijas se las convierte en prostitutas con el impune negocio que aquí a la mexicana se aplica, aunque se combate, todavía, en algunos lugares del mundo como el atroz delito que es la trata de blancas. A los jóvenes se les obliga a convertirse en sicarios y a los viejos se les obliga a morir de hambre, porque aunque quieran los hijos, obreros, es claro que convertidos en la mano de obra más barata de mundo, no podrán ya compartir ni un pan con sus viejos. 


Se inició la conversión de México en laboratorio de los yanquis como puerta de entrada para joder al resto de países de América Latina. Como se convierte hoy a España como puerta de entrada a Europa. El imperio no tiene llenadera y por más que coma es un monstruo brutal que no está nunca satisfecho en su sed incluso de venganza, al saberse inculto y despreciado por la humanidad entera.
Con el aval de ONU funciona el imperio a nombre de sus amos. Convertida hoy la ONU en uno de los apoyos criminales del criminal imperio yanqui. Con el aval de los sionistas y de la corona inglesa que es retratada desnuda por los que al final habrá que reconocer que son quienes alertan al mundo de algunas perversidades de los “famosos”.
Aquí empezaron muy pronto a aplicar la receta canalla con la que se desahucia a México hoy. En España empezaron más tarde. Pero quién sabe si no lo logren antes de que acaben los que mandan con la humanidad entera que sobre el planeta, como animal que se distingue de los otros por la conciencia, en algunos lugares como México ha renunciado a tenerla. Porque de eso habla, no nos engañemos, el que hasta los obreros, obedeciendo ordenes de los que saben que son sus corruptísimos líderes sindicales, se hayan ido a dormir en tanto de momento a esos líderes también desechables se les compraba para aprobar la contrarreforma laboral más vergonzosa del planeta, en un país donde Alberto Trueba Urbina había logrado establecer, tempranamente de cara al mundo, que bastaba para que la relación de trabajo se diera con la existencia de un trabajador y de un patrón de carne y hueso. No un fantasma como se ha “legalizado hoy” por pederastas traidores a la nación mexicana.
La diferencia es que en España no solo llenan las plazas los obreros, si no que van acompañados de sus padres y de sus hijos, de sus hermanos y de los estudiantes, de las amas de casa y de las prostitutas por vocación que nada tienen que ver con la trata. De policías incluso, en algunos lugares. En otro esos impresentables que extrañan el franquismo muestran con Rajoy el regreso del Franco, el infame dictador apoyado por Hitler y por los Estados Unidos. Allá también buscan bajar la educación y los recortes no llegan a la creación de los casinos. Todo lo deseducador se vale y todo lo malo se copia. Pero como decía ayer Marcos Marcos Roitman Rosenmann en La Jornada a propósito de las cargas policiales y judiciales en contra de los manifestantes españoles “...La idiotez política no tiene límite. La pena es que gobierna y además cree que todos son de su condición. Si no hay gente protestando, todos aceptan los recortes. Por eso es necesario perseverar y copar la calle, aunque sólo sea para dar testimonio del desacuerdo. No pueden gobernar impunemente. Ese es el valor de las manifestaciones”.
Sigamos viendo la telebasura sin hacer nada mientras esperamos que vengan por cada uno de nosotros. Aquí con la contrarreforma laboral se acabó de imponer la dictadura y si no lo entendemos pronto todos, en seis años, los crímenes rebasarán el millón de pobres muertos. 

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