jueves, mayo 24, 2012

Un despertar tardío... pero siempre bienvenido

Ricardo Andrade Jardí

Un despertar tardío... pero siempre bienvenido
http://www.poresto.com/


Ya a finales de los años ochenta, el que fuera el candidato de Acción Nacional (PAN) Manuel Clouthier, mejor conocido por todos como “Maquío” impulsaba una campaña contra la manipulación de la información en los medios de comunicación y muy particularmente en contra de Televisa. Porque TvAzteca no existía y la televisión pública, con el Sistema IMEVISIÓN -si mal no recuerdo el nombre- no era la basura que es ahora la televisión que sigue llamándose pública.


La campaña promovida por Clouthier tenía como eslogan la frase: “No veas 24 Horas (nombre del mentiroso noticiero en horario estelar del canal de las estrellas) porque oculta la verdad”.


Han pasado algo más de 25 años desde aquellos lejanos ochenta y la televisión privada dejó de ser un instrumento de control estatal, para convertirse en un poder mediático, casi absoluto, en un gobierno de facto, que ha marcado la triste suerte del México de hoy.
Televisa fue parte fundamental del fraude electoral con el que se nos impuso a Calderón y antes a Salinas de Gortari, quien, entre otras cosas, lo primero que hizo fue rematar el sistema de televisión pública ya como una clara estrategia del control que, los “demócratas” de la derecha mexicana, utilizarían para hacer de la democracia su particular negocio. Lo que nada tiene que ver con el auténtico espíritu de la democracia. 25 años después del fraude electoral de 1988, en el que el PAN asumió su rol de sumiso y permitió la imposición de Salinas y votó junto al PRI y por eso no es raro que hoy los panistas disidentes llamen al voto por Peña Nieto, son en el fondo iguales ambos partidos.


El 90 por ciento de las reformas económicas que llevaron al país a sufrir el “error de diciembre” y al atraco a la nación son achacables a lo que ya se conoce como PRIAN. Inmoral fraude que seguimos pagando los mexicanos y lo seguirán pagando nuestros hijos y nuestros nietos, a menos que un gobierno con voluntad abra las listas de los deudores y obligue a éstos, sean quienes sean, a pagar sus deudas y a devolver a los mexicanos los miles de millones que nos ha costado a todos el haber convertido en deuda pública, la deuda privada de los mediocres banqueros y empresarios que han quebrado a millones de mexicanos. Aunque esto no parece que sucederá, no con ninguno de los candidatos que pretenden gobernarnos a partir del 2012 y al contrario eso sólo será posible en la medida de que la ciudadanía se responsabilice de su propio futuro.


Dos fraudes electorales 1988 y 2006 y más de 60 mil muertos sólo en el último sexenio han sembrado un juvenil Despertar Ciudadano, bienvenido, aunque tardío, despertar.


Tardío porque 60 mil ejecutados merecían una respuesta más pronta y porque años de mentira y descrédito por parte de los concesionarios de un bien público han puesto al país en el peor y más siniestro momento de su moderna historia; porque 49 niños calcinados por un negocio entre funcionarios panistas, impunes, debió ser un hecho suficiente para tumbar un mal gobierno. Tardío porque por muchos años hemos permitido que Chabelo y Chespirito educaran a cuatro o cinco generaciones que hoy tienen implantado en su imaginario el “cromosoma PRI” que produce esa incapacidad para ver la realidad y responsabilizarse como sujeto histórico de ella y de su transformación en función de un bien común.


Bienvenido el despertar de los estudiantes y jóvenes del país. Pero ojalá y ese despertar no se quede nada más en reclamar el legítimo derecho a una información veraz y no manipulada.


Tomar las calles es una responsabilidad enorme y hoy, porque no hay más tiempo, esa responsabilidad pasa por asumir el importante papel histórico al que están llamados los jóvenes en la urgente trasformación del país.


“Esta vez”, como dice y parafraseando alguna estrofa del himno de la Unidad Popular Chilena, que le dio el triunfo electoral a Salvador Allende a mediados de los setenta: “Esta vez no se trata de cambiar un Presidente sino de que todos construyamos un México bien diferente”.


Un México que no se limite a depositar nuestro voto el 1 de julio del 2012, sino en defender ese voto, sea para quien sea, y de exigirle al que llegue a cumplir con honestidad, legalidad y sobre todo con justicia y ética los compromisos y reclamos de una sociedad que deberá dejar de ser pasiva, empezando por los jóvenes, para convertirse en participativa en cuanto a la construcción de otro país posible.


Mucho es lo que hay que trabajar por este país y no se limita sólo a protestar por lo que es un derecho innegociable. Bienvenida esa protesta, bienvenido el exigir que los concesionarios (que no son los dueños del medio, aunque se sientan) cumplan con su obligación de generar un bien común o que se les quite el medio para que los poderes de la república asuman su responsabilidad.


Pero que nadie se engañe, ni el PRI, ni el PAN y en el fondo tampoco el PRD, son partidos verdaderamente demócratas. A ningún partido hoy en México le interesa el bien común de los mexicanos. Ellos sólo ven por el bien de sus bolsillos y por los intereses de la ideología gobernante a la que realmente representan.


Defendamos nuestro derecho a una información veraz, sumemos esfuerzos contra los poderes fácticos. Pero la tarea más importante, por la inmediata urgencia, que deberían asumir hoy los jóvenes, que salen a las calles, es también la fundamental defensa del voto; pues con la certeza de la legalidad electoral será que se podrá exigir y construir una mínima posibilidad de futuro. Y si quien nos desgobierne a partir del 2012 no puede demostrar su legitimidad electoral, el camino de la democracia electoral estará cerrado en México tal vez para siempre. Y nuestro descenso a la pesadilla PRIAN/telecrática seguirá su rumbo de mutilación y muerte...

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